Un viernes inolvidable

El FICIP entró en calor.

La jornada de viernes sin duda se incorporára a los grandes recuerdos del Comité Organizador del Festival Internacional de Cine Político a lo largo de sus nueve ediciones.

Es que para un organizados de Festivales de esta magnitud de esfuerzo, el premio mayor es ver las salas colmadas… Y eso se replicó ayer en todas … Desde las siete de la tarde, no hubo una sola butaca más para ofrecer.

A las 19,45 el Auditorio Leonardo Favio estrenó el cartelito “no ha mas localidades” con Chico Miguel, arg, de Maximiliano Subiela y Dios no me perdona de Josu Martinez del pais Vasco. (localidades agotadas)

Quince minutos mas tarde en el Auditorio del Círculo de Abogados se proyectaba Cirgo, chilena de Orlando Lubbert  (localidades agotadas)

Simultáneamente en el Auditorio APSEE  el documental brasileño Rojo Fresa del brasileño Joao Victor Rabello precedía la exhibición de El enemigo en plaza de los italianos Marzia De Luca y Darío Salvetti. (localidades agotadas) y posteriormente con iguales apetencias por parte del  público se pudo disfrutar Boye del español  Sebastián Arabia.

Finalmente en la sala 2 El Cultural San Martin se producía el fenómeno mas importante de la noche: para la producción germana/francesa El joven Marx de Raoul Peck  las entradas se agotaron a las 5 de la tarde  pero a su sucesora, el documental argentino/brasileño/ ecuatoriano/uruguayo del local Leandro Martin Carvalho La Guerra judicial en Latinoamérica al encontrarse con que no había mas localidades… el público no se resigno y formo una fila de lista de espera como en los aeropuerto…

Realmente para las películas en competencia se siente la falta del Gaumont que no sólo permitía albergar el triple de espectadores sino que también ofrecía la posibilidad de pasar dos veces los films.

Pero no todo fue trabajo. Fue muy interesante ver al término de la jornada tanto los jurados como los organizadores compartían entusiastas comentarios durante una deliciosa cena con que el grupo Octubre ofreció al FICIP en el encantador Café Caras y Caretas. El encuentro permitió además celebrar el cumpleaños de Clara Isasmendi una de las organizadoras.